El objetivo del presente blog es plasmar y transmitir informaciones sobre esta patologia y que los mismos sean de gran ayuda en nuestro desarrollo academico y a nivel personal. Ampliar conocimientos sobre la misma para el momento en que se requiera tomar una desición. El mismo esta dirigido a la poblacion estudiantil de la asignatura Tecnologia de la Información e Investigación en Salud (SAP-208) y al publico en general con interes en documentarse sobre esta patologia.
lunes, 6 de mayo de 2013
Generalidades
Cáncer
de próstata
Es el cáncer que empieza en la glándula prostática. La próstata es una
pequeña estructura del tamaño de una nuez que forma parte del aparato
reproductor masculino y rodea la uretra, el conducto que transporta la orina
fuera del cuerpo.
Causas
El cáncer de próstata es causa más común de muerte por cáncer en hombres
mayores de 75 años de edad. Este tipo de cáncer rara vez se encuentra en
hombres menores de 40 años de edad.
Las personas que están en mayor riesgo abarcan:
- Hombres de raza negra, que también son propensos a padecer cáncer
en todas las edades.
- Hombres mayores de 60 años.
- Hombres que tengan un padre o hermano con cáncer de próstata.
Otras personas en riesgo abarcan:
- Hombres expuestos al agente naranja.
- Hombres que consumen demasiado alcohol.
- Granjeros.
- Hombres que consumen una dieta rica en grasa, especialmente animal.
- Trabajadores en plantas de llantas.
- Pintores.
- Hombres que han estado expuestos al cadmio.
El cáncer de próstata es menos común en personas que no comen carne
(vegetarianos).
Un problema común en casi todos los hombres a medida que envejecen es el
agrandamiento de la próstata, lo cual se denomina hiperplasia prostática
benigna o HPB. Este problema no eleva su riesgo de cáncer de próstata; sin
embargo, puede elevar los niveles en los resultados del PSA en la sangre.
Síntomas
La prueba de sangre para el antígeno prostático específico (PSA, por sus
siglas en inglés) se hace con frecuencia para examinar a los hombres en busca
de cáncer de próstata. Debido a estas pruebas, la mayoría de los cánceres de
próstata ahora se detectan antes de que causen cualquier síntoma.
Los síntomas que aparecen en la lista de abajo pueden ocurrir con el
cáncer de próstata, generalmente en un estadio tardío. Estos síntomas también
pueden ser causados por otros problemas de la próstata:
- Demora o lentitud para iniciar la micción
- Goteo o escape de orina, con mayor frecuencia después de la micción
- Chorro urinario lento
- Esfuerzo al orinar o no ser capaz de vaciar toda la orina
- Sangre en la orina o el semen
- Dolor o sensibilidad ósea, con mayor frecuencia en la región lumbar
y los huesos de la pelvis (sólo cuando el cáncer se ha diseminado)
Pruebas y exámenes
Se necesita una biopsia para saber si usted tiene cáncer de próstata. Se
extrae una muestra de tejido de la próstata y se envía a un laboratorio.
El médico puede recomendar una biopsia de la próstata si:
- Usted tiene un nivel de antígeno prostático específico alto.
- Un tacto rectal muestra una próstata grande o una superficie dura e
irregular.
Los resultados de la biopsia se informan usando el grado de Gleason y un
puntaje de Gleason.
El grado de Gleason indica qué tan rápido se podría diseminar el cáncer
y clasifica los tumores en una escala de 1 a 5. Uno puede tener diferentes
grados de cáncer en una muestra para biopsia. Los dos grados principales se
suman juntos y esto a el puntaje de Gleason. Cuanto más alto sea el puntaje de
Gleason, mayor será la probabilidad de que el cáncer se haya diseminado más
allá de la glándula prostática:
- Puntajes de 2 a 5: cáncer de bajo grado.
- Puntajes de 6 a 7: cáncer de grado intermedio (o en la mitad). La
mayoría de los cánceres de la próstata se ubican en este grupo.
- Puntajes de 8 a 10: cáncer de alto grado.
Se pueden hacer los siguientes exámenes para determinar si el cáncer se
ha diseminado:
La prueba de sangre del PSA también se utilizará para vigilar el cáncer
después del tratamiento. Con frecuencia, los niveles de PSA empezarán a subir
antes de que haya cualquier síntoma. Un tacto rectal anormal puede ser el único
signo de cáncer de próstata (aun cuando el PSA esté normal).
Tratamiento
El tratamiento depende de muchos factores, que incluyen su puntaje de
Gleason y su salud en general. El médico le explicará sus opciones de
tratamiento.
Para el cáncer de próstata en fase inicial, esto puede incluir:
- Cirugía (prostatectomía radical)
- Radioterapia, entre ellas braquiterapia y terapia de protones
Si usted es mayor, el médico puede recomendarle simplemente vigilar el
cáncer con pruebas de PSA y biopsias.
Si el cáncer de próstata se ha diseminado, el tratamiento puede incluir:
- Hormonoterapia (medicamentos para reducir los niveles de
testosterona)
- Cirugía
- Quimioterapia
La cirugía, la radioterapia y la hormonoterapia pueden afectar la libido
o el desempeño sexual. Los problemas con el control urinario son comunes
después de la cirugía y la radioterapia. Coméntele sus inquietudes al médico.
Después del tratamiento para el cáncer de próstata, a usted se le
vigilará muy de cerca para constatar que el cáncer no se disemine. Esto implica
chequeos de rutina por parte del médico, incluyendo exámenes de sangre del
antígeno prostático específico (generalmente cada tres meses a un año).
Grupos de apoyo
Usted puede aliviar el estrés causado por la enfermedad uniéndose a un
grupo de apoyo, cuyos integrantes comparten experiencias y problemas en común.
Pronóstico
El pronóstico depende de si el cáncer se ha diseminado por fuera de la
glándula prostática y del grado de anormalidad de las células cancerosas
(puntaje de Gleason) cuando le hacen el diagnóstico.
Muchos pacientes se pueden curar si el cáncer de próstata no se ha
diseminado. Algunos pacientes cuyo cáncer no se ha diseminado mucho por fuera
de la glándula prostática también se pueden curar.
El tratamiento hormonal puede mejorar la sobrevida incluso en pacientes
que no se puedan curar.
Posibles complicaciones
Las complicaciones del cáncer de próstata se deben en su mayoría a
diferentes tratamientos.
Cuándo contactar a un profesional
médico
Analice con el médico las ventajas y desventajas del examen del antígeno
prostático específico (PSA).
Prevención
Usted puede disminuir su riesgo de cáncer de próstata con una dieta que
sea:
- Rica en ácidos grasos omega-3
- Baja en grasa
- Similar a la dieta japonesa tradicional
- Vegetariana
La finasterida (Proscar, genérica) y dutasterida (Avodart) son fármacos
usados para tratar el agrandamiento de la próstata (hiperplasia prostática
benigna o HPB). Si usted no tiene cáncer de próstata y su puntaje de PSA es de
3.0 o inferior, pregúntele al médico acerca de los pros y los contras de tomar
estos medicamentos para prevenir el cáncer de próstata.
Nombres alternativos
Cáncer de la próstata; Biopsia de próstata; Biopsia de la próstata;
Puntaje de Gleason
Resumen en formato IMRD
NEOPLASIA
DE PROSTATA
Introducción
La próstata es una glándula situada al comienzo de
la uretra masculina. Consta de un lóbulo medio y dos laterales. Secreta por
conductillos en la uretra, pasando a formar parte del semen eyaculado.
La próstata es
muy propensa a sufrir cáncer, debido al crecimiento por factores epidemiológicos asociados a la hiperplasia
benigna, la edad, la raza, la dieta, estilo de vida y de enfermedades
asociadas.
Materiales y métodos
Los materiales utilizados fueron consultas a revistas de base de datos. La
metodología se basa en una lectura mediante la cual se obtengo informaciones
relevantes.
Discusión
En el siglo XVI Vesalio hizo una descripción
correcta de la próstata que fue publicada en la Tabulae
Anatomicanen 1538 y que
Nicolo massa incluyo en su dibujos anatómico.
Jean Riolan, De Graaf y Batholin contribuyeron para
que la teoría de la carnosidad de la uretra como causa de obstrucción en los
hombres mayores que por fin triunfara a partir del siglo XVI pero luego, el
siglo XVIII que fue época de
oscurantismo para la humanidad también lo fue para la próstata se consideró
solo para paciente con habito escrófulo
El
conocimiento moderno de la próstata parte de los estudios de John Hunt
en 1781 quien descubrió la influencia testicular en su crecimiento y la
capacidad de producir obstrucción al flujo urinario; más tarde eswald Lowsley
aporto en 1912 la división de los cinco lóbulos.
Resultados
La próstata tiene una frecuencia más alta de
enfermedades que cualquier otro órgano del cuerpo. A pesar de su pequeño
volumen presenta una incidencia alta de cáncer, lesiones inflamatorias crónicas
y crecimiento benigno que es su enfermedad principal.
El crecimiento
de la glándula es el tumor benigno más común en el hombre; se hace más
prevalente haca la edad de 50 años y llega a ser casi universal en los hombres
mayores de 80 años.
El cáncer de próstata: un desafío constante para el Médico de Familia
Resumen
El cáncer de próstata es uno de los tumores
malignos más frecuentes en el hombre; su frecuencia aumenta con la edad, por lo
que médicos deben tener un alto índice de sospecha si quieren diagnosticarlo
precozmente. Teniendo en cuenta la importancia del problema, decidimos realizar
una revisión bibliográfica sobre el tema; para dicho objetivo efectuamos una
búsqueda en Fisterra, Doyma, Infomed, Internet y Medline, así como en diversas
monografías y libros que abordan el tema. Se destallaron los factores de
riesgos mas importantes, los medicamentos preventivos usados en la actualidad
con el objetivo de disminuir su incidencia, los síntomas más frecuentes, los
complementarios usados para su diagnóstico y seguimiento, las modalidades
terapéuticas usadas, así como los efectos secundarios a tener presente. Se
concluyó que es un tumor frecuente, que hay factores de riesgo, síntomas y
procedentes diagnósticos que pueden alertar de su presencia, y que existen
medios para lograr la curación y una mejor supervivencia de estos pacientes.
DeCS: NEOPLASMAS DE LA
PROSTATA/diagnóstico; NEOPLASMAS DE LA PROSTATA/terapia; NEOPLASMAS DE LA
PROSTATA/prevención & control; FACTORES DE RIESGO; MEDICOS DE FAMILIA;
ATENCION PRIMARIA DE SALUD.
En nuestro país el cáncer es una de las 5 primeras
causas de muerte, y dentro de ellas, el de próstata es uno de los que más
afecta a nuestra población. En los Estados Unidos, por ejemplo, es el tipo de
cáncer más común en los hombres, solamente superado por el de la piel, y en el
año 2002 se espera que unos 180 000 hombres lo padezcan.
Desarrollo
Se ha comprobado que este es más común en el hombre
adulto, a los 50 años un tercio de los hombres americanos tienen signos
microscópicos de cáncer de próstata, y a los 75 años de un tercio a la mitad
tienen cambios cancerosos en la glándula. Muchos de ellos se mantienen
asintomáticos durante largos períodos debido a que el tumor crece muy
lentamente. Al 16 % de los norteamericanos se le diagnosticará esta neoplasia
en algún momento de su vida, un 8 % desarrollará síntomas significativos y un 3
% morirá por esta enfermedad.
En 1932 la tasa de mortalidad en dicho país fue de
17x100 000, en 1991 fue de 25x100 000, sin embargo desde entonces ha comenzado
a declinar. Más del 75 % de los diagnósticos se hacen en hombres mayores de 65
años, principalmente afroamericanos.
La incidencia aumenta con la edad, pero es tan
indolente en sus inicios que solo un 30 ó 40 % de las biopsias positivas en
mayores de 75 años habían dado síntomas. Por lo general, transcurren 338 días
desde el primer síntoma hasta el diagnóstico de certeza.
Este también para nosotros es un problema de salud
que afecta a los ancianos, y teniendo en cuenta que casi el 13 % de nuestra
población tiene más de 65 años, es de sumo valor estar instruidos en esta
patología, además en el trabajo diario hemos visto cómo no siempre nuestros
Médicos de Familia piensan en esta entidad.4 Por todo lo anterior creemos
necesario que estos cuenten con artículos donde se plasmen de una forma
actualizada los aspectos más importantes de esta enfermedad. Con este objetivo
realizamos una revisión bibliográfica sobre el tema, y para esto recopilamos
información en Fisterra, Doyma, Infomed, Internet, Medline, así como en
monografías y textos que se refieren la materia, tratando de resumir los
aspectos de mayor actualidad que deben ser manejados por el médico práctico
para contribuir modestamente en el nivel de superación de nuestros Médicos de
Familia.
Factores de riesgo
- La
edad: Entre los factores de riesgo más importantes está la edad, pues
principalmente aparece después de los 50 años.
- La raza:
Estudios realizados en E.E. U.U. demostraron que es más frecuente en los
afroamericanos que en los blancos, y menos frecuente en los indios
americanos y en los asiáticos.
- Historia
familiar de cáncer de la próstata: Si el paciente tiene antecedentes en el
padre o en un hermano de haberlo padecido, tiene mucho más riesgo que el
resto de la población.
- Dieta:
Existen evidencias que sugieren que una dieta rica en grasa animal
incrementa el riesgo, y lo contrario ocurre con una dieta rica en
vegetales y frutas; incluso como veremos más adelante existen evidencias
que ciertos suplementos dietéticos pueden prevenir su aparición.
- Otros:
Se realizan aún estudios para definir si factores como la vasectomía, la
hiperplasia protática benigna, la obesidad, el sedentarismo, el
tabaquismo, la exposición a radiaciones, la industria del caucho, los
altos niveles de testosterona, la exposición al cadmio o los virus de
transmisión sexual puedan tener alguna importancia en la génesis de dicha
enfermedad.
Sintomatología
Como hemos descrito anteriormente es un tumor, por
lo general de crecimiento lento, y que muchas veces pasa indolente para el
paciente, pero en los casos sintomáticos el enfermo puede presentar algunos de
los síntomas siguientes:
- Micción
frecuente, especialmente por la noche.
- Retención
urinaria.
- Ardor
o dolor durante la micción.
- Disminución
o interrupción del flujo de orina.
- Sangre
en la orina o en el semen.
- Eyaculación
dolorosa.
- Frecuente
dolor en columna lumbo sacra, espalda o cadera.
- Dificultad
en la erección.
Téngase presente que muchos de estos síntomas lo
pueden producir también la hiperplasia benigna de la próstata, en cuyo caso son
otros los procederes terapéuticos.
¿Cómo realizar el diagnóstico?
¿Cómo realizar el diagnóstico?
Se realizará primero que todo con un alto índice de
sospecha, se tendrá presente que todo diagnóstico positivo se realiza a través
del interrogatorio, el examen físico y los exámenes complementarios. Se deben
tener en cuenta los factores de riesgo y los síntomas ya descritos,
procediéndose con el tacto rectal y el antígeno prostático específico.
- Examen
físico general: Está destinado a detectar repercusión del tumor en el
resto del organismo. Se debe hacer hincapié en la columna lumbo sacra, la
pelvis, el hígado y el pulmón.
- Tacto
rectal: Con una sensibilidad del 70 % y una especificidad del 90 % es de
suma importancia para valorar tamaño, consistencia, movilidad,
delimitación y regularidad de la glándula. Tiene un 50 % de probabilidad
de falsos positivos, pero es lo idóneo para el diagnóstico precoz.15
- Antígeno
prostático específico (PSA): Con una sensibilidad mayor del 80 % y una
especificidad del 98 %, no se altera con el tacto rectal como se pensaba
hasta hace unos años, y es de suma importancia. En él se valoran los
siguientes aspectos:
PSA total: Glucoproteína que actúa como marcador
inmunológico órgano específico. Se localiza en las células acinares y en el
epitelio ductal del tejido prostático normal y maligno. Su valor normal oscila
entre 0 y 5 ng/ml, aunque por lo general cuando es mayor de 4 ng/ml se
considera alterado.
Porcentaje de PSA libre: Estos pacientes tienen un
porcentaje de PSA libre bajo, se desconoce la causa, y el valor óptimo de este
está entre el 14 y el 28 %.
Velocidad de PSA: Mide la rapidez con que se
incrementa el nivel de PSA en un período determinado, y se sugiere que un
aumento de 0,75 ng/ml o mayor es totalmente anormal.
4. Biopsia de la próstata: Puede ser con aguja
fina, perioperatoria o pos operatoria. Se puede realizar con ultrasonido o
dirigida por el tacto, y se deben de realizar de 6 a 10 muestras.
5. Otros exámenes:
a) Fosfatasa ácida prostática: Se eleva en el extracapsular.
Es útil en el seguimiento evolutivo, y puede haber falsos
positivos en anemias hemolíticas, masaje prostático y
exploraciones rectales repetidas.
b) Fosfatasa alcalina ósea: Aumenta en las metástasis, y es la prueba más sensible para determinar el pronóstico.
c) Pruebas funcionales hepáticas: Detecta alteraciones de esta glándula producidas por los medicamentos o las metástasis.
d) Hemograma: Se altera durante la infiltración tumoral de la médula.
e) Parcial de orina: Puede haber hematuria micro o macroscópica.
f) Ecografía transrectal: Es útil para dirigir la biopsia.
g) Biopsia de ganglios linfáticos: Se escogen los ganglios pélvicos, obturador, iliacos internos, iliacos comunes y paraórticos. Su invasión indica inutilidad del tratamiento quirúrgico, y este proceder se realiza durante la operación.
h) Biopsia de vesículas seminales y tejidos periprostásticos: Es de utilidad para valorar posible infiltración de estas estructuras.
i) TAC y RMN: Nos permiten valorar la extensión a otros órganos y sistemas.
j) Gammagrafía ósea: Nos permite diagnosticar metástasis ósea, y está indicada en tumores grandes o PSA elevados, puede dar falsos positivos ante procesos como son las inflamaciones y la osteartritis, Paget o cicatrización de fracturas.
b) Fosfatasa alcalina ósea: Aumenta en las metástasis, y es la prueba más sensible para determinar el pronóstico.
c) Pruebas funcionales hepáticas: Detecta alteraciones de esta glándula producidas por los medicamentos o las metástasis.
d) Hemograma: Se altera durante la infiltración tumoral de la médula.
e) Parcial de orina: Puede haber hematuria micro o macroscópica.
f) Ecografía transrectal: Es útil para dirigir la biopsia.
g) Biopsia de ganglios linfáticos: Se escogen los ganglios pélvicos, obturador, iliacos internos, iliacos comunes y paraórticos. Su invasión indica inutilidad del tratamiento quirúrgico, y este proceder se realiza durante la operación.
h) Biopsia de vesículas seminales y tejidos periprostásticos: Es de utilidad para valorar posible infiltración de estas estructuras.
i) TAC y RMN: Nos permiten valorar la extensión a otros órganos y sistemas.
j) Gammagrafía ósea: Nos permite diagnosticar metástasis ósea, y está indicada en tumores grandes o PSA elevados, puede dar falsos positivos ante procesos como son las inflamaciones y la osteartritis, Paget o cicatrización de fracturas.
Estadios de cáncer de próstata:
Estadio 1: El tumor no es detectado durante el
tacto rectal, es encontrado por accidente durante la cirugía o por otra razón,
usualmente por una hiperplasia prostática benigna (HPB). No hay evidencia de
diseminación fuera de la próstata.
Estadio 2. El tumor involucra más tejido, pero no ha salido de la glándula. Puede ser detectado por tacto rectal, o es encontrado por biopsia debido a PSA elevado; tampoco existe evidencia de diseminación fuera de la glándula.
Estadio 3. El tumor se ha diseminado fuera de la glándula a los tejidos vecinos.
Estadio 4. El cáncer se ha diseminado a los nódulos linfáticos o a otras partes del cuerpo.
Estadio 2. El tumor involucra más tejido, pero no ha salido de la glándula. Puede ser detectado por tacto rectal, o es encontrado por biopsia debido a PSA elevado; tampoco existe evidencia de diseminación fuera de la glándula.
Estadio 3. El tumor se ha diseminado fuera de la glándula a los tejidos vecinos.
Estadio 4. El cáncer se ha diseminado a los nódulos linfáticos o a otras partes del cuerpo.
Tratamiento preventivo:
Se considera imprescindible tener presente, para el
pesquisaje constante de esta patología, los factores de riesgo y la práctica
del tacto rectal en todo paciente con más de 45 años.
En Finlandia, por ejemplo, se realizó un estudio
donde se comprobó que la ingestión de 50 mg de vitamina E redujo en un
32 % la probabilidad de cáncer de la próstata y la mortalidad en un 41 %. También la administración de selenio (200 mcg al día), así como la ingestión de 20 mg diarios de vitamina A, ha tenido resultados parecidos; todo esto al parecer por el poder antioxidante de estos suplementos. En estos momentos se realiza un estudio con más de 32 000 hombres mayores de 50 años para confirmarlo.24
32 % la probabilidad de cáncer de la próstata y la mortalidad en un 41 %. También la administración de selenio (200 mcg al día), así como la ingestión de 20 mg diarios de vitamina A, ha tenido resultados parecidos; todo esto al parecer por el poder antioxidante de estos suplementos. En estos momentos se realiza un estudio con más de 32 000 hombres mayores de 50 años para confirmarlo.24
También hay pruebas, y aún se investiga, la
finasterida (5 mg) como un producto que podría disminuir la probabilidad de
este mal en los hombres predispuestos. El paciente con factores de riesgo debe
realizarse un tacto rectal anual y un PSA cada 6 meses, con vistas a detectar a
tiempo cualquier alteración. En caso de tacto dudoso o alterado y/o PSA mayor
de 4 ug/ml, el paciente debe ser biopsiado en busca del tumor.
Variantes terapéuticas del cáncer prostático:
Variantes terapéuticas del cáncer prostático:
Existen 3 variantes terapéuticas en este tumor: la
cirugía, la radioterapia y la hormonoterapia.
Cirugía: Está indicada en los estadios iniciales de la enfermedad, cuando aún no se ha diseminado. Puede usarse la técnica llamada Nerve-Sparing Surgery con vistas a producir menor probabilidad de disfunción eréctil posteriormente, y se puede realizar prostatectomía parcial o radical con los ganglios de la zona.
Existen 3 técnicas quirúrgicas básicas, la prostatectomía radical retropúbica, la prostatectomía radical perineal y la resección prostática transuretral, muchas veces realizada con carácter paliativo para aliviar la obstrucción producida por el tumor.
Cirugía: Está indicada en los estadios iniciales de la enfermedad, cuando aún no se ha diseminado. Puede usarse la técnica llamada Nerve-Sparing Surgery con vistas a producir menor probabilidad de disfunción eréctil posteriormente, y se puede realizar prostatectomía parcial o radical con los ganglios de la zona.
Existen 3 técnicas quirúrgicas básicas, la prostatectomía radical retropúbica, la prostatectomía radical perineal y la resección prostática transuretral, muchas veces realizada con carácter paliativo para aliviar la obstrucción producida por el tumor.
Radioterapia: Se usan rayos X de alta energía, los
cuales matan a las células cancerosas. Puede realizarse con una máquina para
dichos fines (radiación externa), o a través de siembras de material radiactivo
cerca del tumor (radiación implantada).
Puede ser usada antes o después de la cirugía.
Puede ser usada antes o después de la cirugía.
Hormonoterapia: Las células cancerosas necesitan
hormonas masculinas para su crecimiento. Se usa después de la cirugía o de la
radioterapia. Esta dependencia puede cesar al cabo de los años y el paciente
puede necesitar otra modalidad. Esta terapia puede consistir en orquiectomía,
hormona liberadora de hormona luteinizante (LH-RH), agonistas como son leuprolide,
goserelin o buserelin.
También se usan medicamentos antiandrogénicos como
son la flutamida y la bicalutamida. Por último, algunas previenen la formación
de andrógenos por la suprarrenal como son el ketoconazol y la aminoglutemida.
La utilización de bloqueadores antiandrogénicos y agonistas LH-RH se denomina
bloqueo andrógenico total.28
Dentro de los efectos secundarios de la cirugía que
un Médico de Familia debe tener presente, están la incontinencia, la
impotencia, la lesión rectal y el llamado orgasmo seco (desaparece la
eyaculación).
La radioterapia, por su parte, puede provocar
diarrea y molestias durante la micción, el área de piel tratada puede
enrojecerse, estar seca y adolorida, también puede haber caída del cabello lo
cual puede ser transitorio o permanente dependiendo de las dosis de radiación.
Esta terapia puede provocar impotencia en algunos hombres, aunque la radiación
externa daña más los nervios que controlan la erección. La radiación interna
puede causar temporalmente incontinencia.
La hormonoterapia puede causar impotencia, fogajes
y disminución en el deseo sexual. Los antiandrogénicos pueden causar náuseas,
vómitos, diarreas, ginecomastia y dolor en las mamas.
El ketoconazol puede causar problemas hepáticos y
la aminoglutethimida puede dar lugar a erupción cutánea. Por supuesto, los
pacientes tratados con bloqueo andrógenico total tienen más efectos
secundarios, que los tratados con tratamientos simples.
Estos pacientes deben ser seguidos por un urólogo o
un oncólogo, el cual le indicará radiografías, gammagrafía ósea, PSA y todo
cuanto él considere necesario para un correcto seguimiento del caso.
Conclusiones
El cáncer de la próstata es un tumor frecuente que
cobra la vida de miles de hombres en el mundo todos los años. Puede ser sospechado
teniendo en cuenta ciertos factores de riesgo, los que permiten diagnosticarlo
a tiempo, y con esto, permitir la supervivencia del paciente; de ahí la
importancia de conocer los métodos para saber cómo proceder ante este tipo de
pacientes. Actualmente se están aplicando tratamientos preventivos con
suplementos dietéticos y drogas antiandrogénicas que pudieran mejorar la
incidencia de este mal en un futuro no muy lejano.
Summary
Prostatic
cancer is one of the most common malignant tumors in men. Its frequecy
increases with age, so physicians should have a high index of suspicion if they
want to diagnose it early. Taking into account the importance of the problem,
it was decided to make a bibliographic review on this topic. To this end, we
searched in Fisterra, Doyma, Infomed, Internet and Medline, as well as in
different monographies and books dealing with this subject. The most
significant risk factors , the preventive drugs used at present to decrease its
incidence, the most frequent symptoms, the complementary tests used for its
diagnosis and follow-up, the therapeutic modalities applied, as well as the
side effects that should be considered, are given in detail. It was concluded
that it is a common tumor and that there are risk factors, symptoms and
diagnostic procedures that may give us a warning of its presence, and that
there are also means to attain the cure and better survival of these patients.
Tratamiento del cáncer de próstata con radioterapia por modulación de intensidad, primera experiencia en Chile
Background: Intensity
modulated radiotherapy (IMRT) is an important step forward in cancer treatment.
Aim: To report the first experience in Chile with IMRT for prostate
cancer and compare the results obtained with different doses. Patients and
Methods: From January 1997 through June 2008, 156 patients with a mean age
of 70 years, were treated with radiotherapy and 121 with IMRT. Patients were
staged according to American Commission on Cancer Staging. Their biochemical
relapse risk was classified according to the MD Anderson classification.
Patients were routinely checked during and after therapy to evaluate side
effects and relapse. Results: Median follow up was 46 months (4-120).
Overall five years survival was 85%. Biochemical relapse free five years
survival for low, intermediate and high risk patients was 100, 82 and 70%,
respectively. Biochemical relapse free survival for patients receiving
radiotherapy doses over 76 Gy was 83%, compared to 30% for those receiving
lower doses (p < 0.05). Urinary and gastrointestinal acute toxicity was low
in 80% and 90% of patients respectively. Late toxicity developed in less than
3% of patients. Conclusions: IMRTforprostate cancer is readily available
and safe in Chile. Biochemical disease free survival improved with higher doses
with low toxicity rates.
Key
words: Prostatic neoplasms; Radiotherapy; Survival.
El cáncer de próstata es la
segunda causa de muerte por cáncer en hombres en Chile. Su tratamiento
representa una carga importante para el sistema de salud. Los tratamientos
disponibles para el cáncer de próstata localizado, sin metástasis, son la
prostatectomía radical y la radioterapia. No está bien definida la indicación
de cada modalidad de tratamiento. Grandes series no aleatorias demuestran que
los resultados del tratamiento con prostatectomía o radioterapia son similares.
No contamos con resultados de tratamiento para la radioterapia moderna en
Chile.
La radioterapia ha presentado
avances importantes en las últimas décadas. La introducción de la tomografía
axial computada (TAC) a la planificación de radioterapia, en los años 80,
permitió el desarrollo de la radioterapia conformacional tridimensional que
utiliza imágenes de TAC para la definición de los volúmenes de tratamiento y el
cálculo de la distribución de la dosis. A fines de la década 1990-99 se
introdujo la radioterapia por modulación de intensidad (IMRT). Esta nueva
técnica incorpora la modificación del haz de radiación mediante la
interposición de filtros produciendo un haz modulado. Como resultado de la
modulación del haz, se logra una distribución más precisa de la dosis. En
cáncer de próstata, la incorporación de IMRT permite aumentar la dosis de
irradiación al tumor, incrementar la curación y disminuir la toxicidad en los
tejidos vecinos sanos.
La IMRT fue incorporada en el año
2001 por el servicio de radioterapia del Centro de Cáncer de la Pontificia
Universidad Católica de Chile (PUC). Los aspectos físicos de la implementación
y control de calidad de IMRT fueron motivo de una publicación previa. En Chile
no se ha publicado experiencias que evalúen la incorporación del tratamiento de
radioterapia con IMRT para el cáncer de próstata.
Objetivo
Comunicar nuestros resultados del
tratamiento, sobrevida global, sobrevida libre de enfermedad y toxicidad de
radioterapia con IMRT para el cáncer de próstata. Describir las características
generales y la extensión del cáncer de próstata en los pacientes referidos a
radioterapia. Comparar los resultados con diferentes dosis de radiación.
Pacientes y Métodos
Pacientes
Se efectuó un estudio de cohorte
en el que se incluyeron 156 pacientes con adenocarcinoma de próstata
localizado, tratados en el Centro de Cáncer de la PUC desde enero de 1997 a
junio de 2008. Se excluyeron los pacientes con enfermedad diseminada, otras
histologías o con antecedentes de otro cáncer previo. Se determinó el grado
histológico según la escala de Gleason. Los tumores de la próstata fueron
etapificados clínicamente de acuerdo a los criterios de la American
Commission on Cancer Staging, TNM. Se descartó con TAC la presencia de
metástasis en el abdomen y la pelvis en 147 pacientes (95%) y con cintigrama la
de metástasis óseas en 130 pacientes (84%). Se clasificaron los pacientes con
los factores de riesgo del MD Anderson, que los agrupa por riesgo de sobrevida
libre de falla bioquímica, Tabla.1. El valor del antígeno prostático
específico (APE) empleado para clasificar el riesgo fue el valor máximo
alcanzado antes del inicio del tratamiento. Se registraron todas las
comorbilidades médicas de cada paciente.
Tratamiento
Las técnicas de radioterapia
empleadas se dividen en dos períodos. En el primer período estudiado
(1997-2001) fueron tratados 35 pacientes con técnicas 2D y 3D-CRT y en el
segundo, desde 2001 hasta 2008, 121 pacientes con IMRT.
La dosis de tratamiento para 2D
fue de 70 Gy y gradualmente se fue escalando hasta alcanzar 78 Gy. La dosis
recibida fue de 76 Gy o más en 143 pacientes.
Con el fin de garantizar la
precisión y la re-producibilidad del tratamiento, cada paciente fue
inmovilizado mediante la fabricación de un molde corporal a través de un
sistema de vacío. Luego de esto, se obtuvieron imágenes de TAC que fueron
utilizadas para definir los volúmenes de tratamiento. Las imágenes del TAC
fueron adquiridas con la vejiga llena y el recto vacío.
Al planificar el tratamiento con
IMRT, se definió un volumen inicial que incluyó la próstata y las vesículas
seminales (Clinical Target Volume o CTV) más un margen de seguridad (Planing
Target Volume o PTV), que consideró los movimientos de la próstata y los
errores en el posicionamiento. Se efectuaron series de TAC con vejiga llena y
vejiga vacía para evaluar su efecto sobre el movimiento de la próstata,
quedando en ambas condiciones la próstata dentro del PTV. El volumen inicial
(próstata más vesículas seminales) recibió 46 Gy. Posteriormente, se redujo
sólo a la próstata continuando la irradiación hasta alcanzar 76 Gy para los
casos favorables (bajo riesgo) y 78 Gy para los pacientes de riesgo intermedio
y alto. La dosis de cada fracción diaria fue de 2 Gy. Se utilizó un acelerador
lineal de partículas, con un haz de rayos X de 6 MV. La planificación incluyó
5-7 campos. La dosis fue prescrita para que > al 97% del volumen del PTV
reciba 2 Gy diarios de acuerdo a la recomendación de la Comisión Internacional
de Unidades de Radiación, ICRU9. De los órganos a riesgo, recto y
vejiga, 60% de su volumen debe recibir < 40 Gy. La planificación de los
tratamientos fue estandarizada.
Otras intervenciones
A los pacientes con riesgo de
falla bioquímica intermedio y alto de acuerdo a los factores de MD Anderson se
les indicó bloqueo androgénico con análogos de LHRH. Con el fin de disminuir el
volumen de irradiación también recibieron bloqueo hormonal aquellos pacientes
con volúmenes prostáticos > 50 cc medidos por ecografía. El bloqueo se
inició 3-6 meses previo a la radioterapia y se continuó post tratamiento por un
tiempo variable, dependiendo del riesgo de falla bioquímica. En total
recibieron bloqueo hormonal 64 pacientes (41%).
Tabla 1. Criterios para clasificación de riesgo y resultados de
sobrevida libre de falla bioquímica según de D'Amico, MD Anderson group

Seguimiento
Los pacientes fueron sometidos a
controles clínicos cada 3 a 4 meses durante los primeros 3 años; luego, cada 6
meses hasta los 5 años y posteriormente una vez al año. En cada control se
evaluó el nivel de APE, la aparición de enfermedad local o metastásica y los
efectos adversos tardíos, de acuerdo a los criterios de toxicidad de RTOG.
Durante el tratamiento y el seguimiento se evaluó la presencia de
sintomatología urinaria, gastrointestinal y capacidad sexual.
Puntos de evaluación (outcome)
Se evaluó la sobrevida global y
sobrevida libre de falla bioquímica para cada grupo de riesgo y según la dosis
de radioterapia recibida.
Se definió como falla bioquímica
el ascenso del APE > 2 ng/ml sobre el nadir o límite inferior alcanzado por
el APE, luego de completado el tratamiento con radioterapia (Phoenix Consensus
Definition)14.
Toxicidad: Los efectos adversos agudos,
(durante el tratamiento y hasta 3 meses después) y los crónicos (luego de 3
meses de terminada la radioterapia), fueron evaluados en forma prospectiva
mediante un formulario estándar de acuerdo a los criterios de toxicidad de la
escala CTC v. 2.0 desarrollada por ASTRO.
Para el análisis estadístico se
usó el programa SPSS® 15.0.1 para Windows, curvas de Kaplan Meier y
Logrank test, para su comparación. El modelo proporcional de Cox se usó para el
análisis multivariado.
Resultados
Características de los pacientes
Las características de los 156
pacientes se presentan en la Tabla.2 . Más de dos tercios de los pacientes
tuvieron además del cáncer de próstata otras enfermedades. Las co-morbilidades
más frecuentes fueron hipertensión arterial en 66 pacientes (59%), cardiopatías
35 pacientes (32%), dislipidemias 32 pacientes (29%), diabetes mellitus 27
pacientes (24%) y enfermedad pulmonar obstructiva 14 pacientes (13%). La
mayoría de los diagnósticos fueron efectuados por sospecha de cáncer con
biopsia transrectal. En más de la mitad de los casos el grado de diferenciación
tumoral de acuerdo al score de Gleason fue igual o superior a 7. El
valor del APE previo al inicio del tratamiento fue inferior a 10 ng/ ml en
aproximadamente la mitad de los casos. Según la clasificación de riesgo de
recidiva bioquímica del MD Anderson se clasificó en riesgo intermedio y alto a
más de dos tercios de los pacientes.
Sobrevida global
La mediana de seguimiento fue de
46 meses (4-120). La sobrevida global a 5 años fue 85% y la sobrevida global
media fue de 112 meses (IC 95% 103-120 m) (fig.1). Durante el período de estudio fallecieron
17 pacientes (11%). La causa de muerte fue cáncer de próstata en 5 pacientes; 4
de ellos corresponden a pacientes de alto riesgo y 1 caso a riesgo intermedio.
A 5 años, la sobrevida media de
los pacientes de riesgo bajo fue 100%; los de riesgo intermedio, 83% y en
pacientes con riesgo alto, 78%. Dichos valores no alcanzaron diferencias
estadísticamente significativas (figura.2).
Falla bioquímica
A 5 años, la sobrevida libre de
falla bioquímica según grupo de riesgo fue, para riesgo bajo, 100%; para riesgo
intermedio, 81,6% y para alto riesgo 70,5%. Estas valores alcanzaron
significancia estadística para la comparación de pares 1-3 p < 0,004.y 2-3 p
< 0,02 (figura.3).

La sobrevida libre de falla
bioquímica a 5 años para los pacientes que recibieron dosis > 76 Gy fue 83%.
Para pacientes con dosis < 76 Gy, fue de 30%. Esta diferencia alcanzó
significancia estadística p 0,05 (figura.4).

Figura 1. Estimación
de sobrevida global de todos los pacientes por Kaplan Meier, con mediana de
seguimiento de 46 meses.

Figura 2. Estimación
de sobrevida global por Kaplan Meier según grupo de riesgo de cáncer de
próstata (ver tabla 1).

Figura 3. Estimación de sobrevida libre de falla bioquímica según grupo
de riesgo (ver tabla 1) por Kaplan Meier.
Toxicidad del tratamiento
La frecuencia de aparición de
toxicidad se presenta en las Tabla.3 y Tabla.4 y se dividió en aguda y tardía. Se
definió como toxicidad aguda la que aparece durante el tratamiento y se puede
extender hasta tres meses del término de este. La toxicidad urinaria aguda fue
leve en 80% de los pacientes y la toxicidad severa, grado 3-4, se caracterizo
principalmente por aumento de la frecuencia urinaria y urgencia. La toxicidad
gastrointestinal aguda fue leve en más de 90% de los casos. Se observó
proctorragia leve en 12% de los casos. La toxicidad digestiva aguda severa se
caracterizo por aumento de las evacuaciones diarias, (> 7 veces diarias) e
incontinencia en 1 caso. La disfunción eréctil en la fase aguda fue infrecuente
excepto para los pacientes con bloqueo hormonal.

Tabla 3. Toxicidad aguda por radioterapia (durante el tratamiento y
hasta 3 meses después del término)


Se definió como toxicidad tardía
la que aparece después de tres meses del término del tratamiento. La toxicidad
urinaria tardía severa fue muy infrecuente y se caracterizó por aumento de
frecuencia urinaria y urgencia (1%), incontinencia urinaria (1%) y hematuria
(1%). La toxicidad gastrointestinal severa fue también muy infrecuente y fue
proctitis (1%) y sangrado digestivo bajo (1%). A largo plazo la disfunción
eréctil ocurrió en cerca de un quinto de los pacientes.
Discusión
Este trabajo presenta por primera
vez en nuestro país una experiencia de tratamiento del cáncer de próstata con
IMRT. Los resultados en sobrevida global, 85% a 5 años, y sobrevida libre de
enfermedad, 83% a cinco años, obtenidos en nuestra serie son similares a los
reportados por series extranjeras3,5,16. La serie de escalamiento de
dosis del MD Anderson comunica para los pacientes tratados con 78 Gy una
sobrevida libre de falla bioquímica a 5 años de 85% y 78% a 8 años16.
También son comparables los resultados en sobrevida libre de enfermedad por
grupo de riesgo de recidiva bioquímica en ambos estudios.
IMRT, tiene por objeto aumentar
la dosis a la próstata, lo que resultaría en un mejor control local,
disminuyendo la irradiación de los tejidos sanos circundantes. La evidencia a
favor de aumentar la dosis proviene tanto de estudios no-aleatorios y
aleatorios. La confirmación definitiva proviene del estudio de Zietman en el
año 2005, que comparó la sobrevida libre de recidiva bioquímica a 5 años para
distintas dosis de radioterapia (70,2 vs 79,2 Gy), mostrando mejores resultados
con la dosis mayor19. Nuestros pacientes tratados con menos de <
76 Gy comparados con los de > 76 Gy tienen una menor sobrevida libre de
falla bioquímica a 5 años 30% vs 83% (figura.4).
La ausencia de falla bioquímica
en nuestros pacientes de bajo riesgo y una sobrevida libre de enfermedad a 5
años de 83% y 58% para los de riesgo intermedio y alto, está en concordancia
con la literatura internacional que reportavalores alrededor de 80% y 50%
respectivamente. La importancia de la clasificación en grupos de riesgo se ve
reflejada en la reciente incorporación de éstas por el sistema de etapificación
de la American Joint Commission on Cancer Staging en su última edición.
Nuestros resultados similares podrían estar relacionados a una adecuada
selección de pacientes, que incluyó análisis centralizado de biopsia y una
rigurosa etapificación: más de 85% se sometió a imágenes de etapificación para
descartar enfermedad a distancia. Otro factor que influyó en los resultados fue
el hecho que más de 90% de los pacientes recibió dosis de radioterapia sobre
los 76 Gy. Asimismo, destaca la estandarización de la técnica de tratamiento
entre todos los oncólogos radioterapeutas del centro.
Aun frente a los buenos
resultados obtenidos en control bioquímico de la enfermedad, la sobrevida
global se ve afectada principalmente por otras enfermedades que son la causa de
muerte en 70% de los pacientes. Los pacientes tratados tienen una edad media
avanzada, y múltiples comorbilidades. El estudio de cohorte reportado por
Nanda, que incluye 1.978 pacientes, encuentra que en hombres mayores la
comorbilidad cardiovascular es un predictor negativo de mortalidad específica
por cáncer de próstata. En pacientes de edad avanzada que tienen comorbilidades
severas, la competencia de riesgos puede reducir la mortalidad específica por
cáncer de próstata.
La selección de enfermos que
fueron derivados a radioterapia reúne aquellos que presentaban un riesgo quirúrgico
elevado. Los pacientes tenían un elevado peso promedio (82 kg), eran portadores
de comorbilidades (72%) y presentaban un cáncer de próstata avanzado con
factores de riesgo intermedio y alto (82%). La edad media de los enfermos
derivados a radioterapia fue de 70 años, que corresponde con el promedio de
edad de presentación del cáncer de próstata. La literatura internacional, con
series no randomizadas, muestra resultados comparables en cuanto a sobrevida
global y sobrevida libre de enfermedad entre cirugía y radioterapia incluyendo
todo tipo de pacientes. Los resultados de este estudio sugieren que en nuestro
medio la selección de pacientes podría incluir no sólo los pacientes de riesgo
quirúrgico.
Al evaluar la toxicidad de la
terapia, se observa que la administración del tratamiento se completó sin
interrupciones en todos los pacientes. Los pacientes presentaron molestias
agudas urinarias y digestivas > Grado 3 en 19% y 6% de los casos
respectivamente, siendo la más frecuente el aumento de la frecuencia urinaria.
Zelefsky reporta toxicidad urinaria aguda > 2 en 16% y gastrointestinal 3%
para tratamiento con IMRT y dosis similares. Otros autores encontraron
toxicidad aguda urinaria grado 3 en 8% de los casos. A largo plazo, la
presencia de toxicidad grado 3 (urinaria o rectal) no superó el 3%, sin existir
toxicidad grado 4. Zelefsky reporta la incidencia de toxicidad tardía grado 3
gastrointestinal y urinaria en 1% y 3% respectivamente. Estos resultados son
similares a los reportados por otros autores y nos permiten considerar IMRT
para cáncer de próstata localizado como un tratamiento seguro.
En conclusión la radioterapia con
IMRT en nuestro medio es una alternativa disponible, con efectividad y
seguridad comparables con la literatura publicada a nivel internacional.
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